LOS RECURSOS OREDINARIOS EN EL PROCESO PENAL

 

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EL PROCESO PENAL MEXICANO


PROGRAMA DE DERECHO PROCESAL PENAL

Para integrarnos al esfuerzo por alcanzar la excelencia en la enseñanza que exige nuestro país, ponemos en manos de los estudiantes y estudiosos la presente obra, cuyo propósito fundamental es desarrollar cabalmente, aunque de manera esquemática y elemental, el programa de estudios de la materia de Derecho Procesal Penal, en la Licenciatura en Derecho. De esta forma, el índice del libro está constituido precisamente por el programa de estudios de la asignatura, -de donde tomamos el nombre del texto- tal como se imparte en la mayoría de las Facultades e Institutos de Enseñanza Superior de la República Mexicana y se compone de once unidades que arrancan con el concepto de Derecho Procesal Penal, examinan los sujetos de la relación procesal penal, la preparación del ejercicio de la acción penal, el llamado término constitucional, la instrucción, las pruebas, el período de juicio, el sobreseimiento y la sentencia.

Las dos últimas unidades están dedicadas al estudio de los medios de impugnación y algunos incidentes.

En el análisis de las diferentes unidades que componen el plan de estudios desarrollado, sin descartar la doctrina extranjera que tan sabias enseñanzas nos ha dejado, fundamentalmente nos hemos guiado por la literatura procesal penal mexicana, por las disposiciones de nuestros códigos procesales federal y distrital y por los precedentes jurisprudenciales de la Suprema Corte y los Tribunales Colegiados, sabedores de la necesidad de estudiar y examinar los procedimientos penales que se viven efectivamente en los tribunales de nuestro país, la forma en que se desenvuelven y sus verdaderos alcances y significación jurídica.

Las notas bibliográficas se han dejado deliberadamente para el final, con el propósito de hacer fluida la lectura y evitar envíos a pie de página que la dificultan.

- El autor.

¿Dónde puedo adquirirlo?

El libro puede ser adquirido en cualquier librería Porrúa y en las principales librerías del país, o bien visitando la página de en donde llegará a las puertas de tu casa.

 

LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR EN LA LEGISLACIÓN MEXICANA

Durante muchos años, los actos de violencia intrafamiliar han quedado impunes, y esto era debido fundamentalmente a que no existía ninguna norma jurídica que los castigara con la finalidad de desterrarlos de la sociedad mexicana.

Afortunadamente desde finales de 1997, nuestro país cuenta ya con normas de derecho, tanto en el ámbito administrativo y civil como en el penal, poniéndose a la vanguardia en lo que ase concepto respecta.

En la presente obra que en coautoría escribí con el Maestro Manuel F. Chávez Asencio, especialista en Derecho Familiar, tratamos de hacer un análisis crítico de esta desdeñable conducta, de todas estas normas jurídicas tendientes a evitarla y de la forma en que ambas impactan en la conciencia de nuestra nación.

Además, el libro contiene un anexo bastante completo de las convenciones y tratados internacionales suscritos por nuestro país, y que se incorporan al derecho vigente de la República.

Si bien se trata de un libro de carácter técnico – jurídico, puede resultar de interés para toda la sociedad que se encuentra vinculada por cualquier razón con el tema, y que detesta -tanto como los autores- la hasta hace poco inatacada conducta que tan fuertemente lesiona los hogares de nuestra patria.

Resulta cierto que la recientemente creada legislación no es perfecta y que todavía existen muchas cosas que pueden hacerse a este respecto, pero tenemos ya un pilar de donde arrancar. Es precisamente el objeto de este trabajo el que se mejoren las leyes e instituciones en nuestro país para lograr, en la medida de lo posible, la erradicación de esta singular forma de violencia.

Además del tipo de violencia familiar, nuestro Código Penal tiene diversas disposiciones que velan por evitar este tipo de actos, en pos de conservar la armonía familiar reconociendo la autonomía de sus miembros.

Entre los tipos que tienden a conservar la convivencia pacífica dentro del hogar entre los integrantes de la familia, encontramos, además de la violencia familiar, la violación interconyugal, la privación de la libertad de menores por sus ascendientes o colaterales , las amenazas entre familiares, y las lesiones igualmente entre parientes.

Algunas formas de prevención que se relatan en el libro en cuestión son:

Fomentar la sensibilidad del problema entre los familiares, y proporcionarles la formación y capacitación para prevenir la violencia intrafamiliar.
Promover programas educativos en general, para la prevención de la violencia.
Promover
acciones y programas de protección social a los receptores de la violencia.
Fomentar campañas publicitarias encaminadas a sensibilizar y a concientizar a la población cómo prevenir y combatir la violencia. Etc.

Como se observa, la legislación que en esta obra estudiamos pretende crear una nueva cultura familiar, enfrentando el problema que hoy se presenta como uno de los más graves, y que lleva a una verdadera desintegración conyugal y familiar.

El poner un granito de arena para acabar con este por demás detestable fenómeno social, es el ambicioso propósito de los autores.

- El autor.

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El libro puede ser adquirido en cualquier librería Porrúa y en las principales librerías del país, o bien visitando la página de en donde llegará a las puertas de tu casa.

 

 

 

LOS RECURSOS ORDINARIOS EN EL PROCESO PENAL

En esta obra se presenta un muy completo examen de los recursos más relevantes del proceso penal: revocación, apelación, reposición del procedimiento y denegada apelación, con la perspectiva nacional que compone toda la legislación procesal penal de las entidades federativas del país, tomando a la Federal y la del D. F., como las más representativas y propone su unificación –tan anhelada también por otros autores- en este capítulo de los recursos.

 

El libro tiene entre sus méritos, el de iniciar un cuerpo de doctrina mexicano sobre tan importantes temas, pues antes, sólo se había abordado el análisis de los recursos penales, como un capítulo más  en el estudio del derecho procesal penal.

 

Al investigar los antecedentes de los recursos, el autor encuentra que el emperador romano, primera y última autoridad, administraba justicia también en primera y única instancia, sin sujeción a ley alguna, de modo que no podían tener cabida los recursos, lo que resulta claro, pues quién podría conocer de ellos, si el emperador recibió del pueblo y del Senado la potestad jurisdiccional ilimitada  que le otorgó el mando de todos los ejércitos; del poder proconsular, que le permitió gobernar a todas las provincias; de la potestad tribunicia, que lo hizo inviolable y le dio poder de veto sobre todos los magistrados; la potestad censorial, que le permitió nombrar y depurar al Senado y, si ello fuera poco, el poder religioso, que hacía derivar de Dios todos sus poderes.

 

El maestro nos plantea la complejidad de la cosa juzgada desde el ángulo formal y material, desarrolla las diversas teorías que tratan de explicar su naturaleza y concluye con  una posición personal de extraordinaria importancia.

 

Examina el doble concepto de recursos y juicios de impugnación, aludiendo a los principios rectores de aquellos: el dispositivo, formalista, el de contradicción, el de moralidad cuyo sustento está en el artículo 40 del Código Federal de Procedimientos penales que exige la ausencia de frivolidad y clara procedencia, al interponerlo.

 

El libro está pleno de propuestas, entre las más importantes, la modificación constitucional para elevar la doble instancia al rango de garantía individual, reclamo al que obligan, por otro lado, los múltiples tratados internacionales suscritos por nuestro país sobre el tema, con lo cual, quedaría sustraída la concesión de la apelación, a la voluntad o el capricho del legislador secundario. Parecen atendibles las interesantes razones que  sostienen la propuesta.

 

Entre otras, postula la proposición relativa a la desaparición, por innecesario,  del recurso de denegada apelación en  las legislaciones del país, pues la instrucción de la apelación –interposición, admisión, calificación del grado, designación de defensor, la integración del testimonio y su envío- debe hacerse sólo en sede ad quem, y no en ambas instancias, como hoy absurdamente ocurre, en demérito de la celeridad en su manejo.

 

De igual manera, plantea la necesidad de independizar el recurso de reposición del procedimiento, que hoy por hoy ‘cabalga en ancas de la apelación’; en la discrepancia entre acusado y defensor, sugiere la admisión del recurso; opina que debe establecerse la oficiosidad de la revocación, que obviará el inútil avance del proceso, frente a situaciones anómalas que el propio juez podrá sanear.

 

Diseña también una apelación oficiosa, para cuando la condena impuesta al reo, rebase cierto  número de años de prisión;  sugiere que se unifiquen en los códigos del país, los plazos en el manejo de los recursos; ante la omisión de la autoridad en hacer saber al sentenciado su derecho a apelar o el término de que dispone para ello, propone como solución que se tenga por interpuesto el recurso; también  juzga conveniente adoptar en el país el efecto extensivo de la apelación para que la sentencia, en el litisconsorcio, beneficie a todos los inculpados que no  apelaron y un etcétera tan largo que invita a conocer el libro, enriquecido, además, con las resoluciones emitidas por nuestros Más Altos Tribunales, que son invocadas puntualmente para apoyar  los desarrollos doctrinarios. 

 

 

EL PROCESO PENAL MEXICANO

El autor reseña en esta obra la geografía del proceso penal y hace desfilar los principales actos que lo conforman, con su más reciente interpretación jurisprudencial.

Asimismo, descubre los antecedentes históricos del proceso, sus principios rectores y la forma en que se suceden los actos procesales de mayor relevancia: la orden de aprehensión, la declaración preparatoria y los autos de plazo constitucional, dedicando un capítulo especial a los importantísimos conceptos del cuerpo del delito y la probable responsabilidad, con invocación de las más modernas concepciones doctrinarias

También aborda, con la necesaria amplitud, la prisión preventiva, la libertad provisional y los sistemas probatorios; hace un repaso de los medios de prueba hasta llegar a la sentencia, y realiza un examen legal de los incidentes.

La obra presenta una serie muy interesante de planteamientos en lo que hace a las garantías constitucionales del inculpado y de la víctima, mostrando sin ambages los trasuntos inquisitivos de nuestro enjuiciamiento penal y las propuestas de reforma que exige.

El autor muestra inclinación por un juicio penal acusatorio en el que se proscriba la corrupción, la cual aleja al pueblo de la idea de justicia y ofende por igual los derechos de víctimas, inculpados, defensores y participantes en general del escenario procesal.

Finalmente, sin embargo, anima el tono propositito de la obra, a un cambio estructural urgente que junto a la acusatoriedad del proceso, abarque el combate frontal a las verdaderas fuentes criminógenas, con una mayor cuota de inversión en el ataque a la pobreza, la insalubridad y la incultura.